He vuelto, he regresado, pero con el corazón desgarrado.
Gaza, como duele tu exterminio, tus niños desmembrados, gente despavorida corriendo, bombas, drones, humo negro cubriendo todo. Un caminar sin rumbo, sin detenerse, sin comida, sin agua.
Es una herida profunda a la humanidad que nunca sanará. Pasarán generaciones preguntándose ¿por qué? Hay seres humanos que tienen la respuesta, mas la esconden , la cubren con miles de mentiras y artimañas. Mientras tanto, los disparos inclementes, los botones apretados por dedos y cerebros también que carecen de ternura, de compasión. ¡Y son niños, son bebés, son madres desesperadas con sus pechos secos mientras escuchan el prolongado llanto de sus hijos que no se detiene. !
¿Qué podemos hacer Dios mío ? Los que debieran escuchar y tienen el poder... no escuchan. No oyen el clamor de los mártires martirizados una vez, otra vez y otra más con nuevas formas de exterminio. Nada tienen, lo han perdido todo, solo les queda la pequeña esperanza de que EL HOMBRE, LA HUMANIDAD triunfe ante tanta ignominia.
Sin embargo me pregunto, ¿queda un pequeño atisbo de humanidad en los seres humanos ? Creo que nos estamos acostumbrando a mirar las pantallas ante una película de terror "basada en hechos reales". ¿Podremos dormir tranquilos cuando alguien nos cuente que "la solución final " cumplió con su objetivo ?
"Poder de muerte" dice Rita Segato. Es lo que estamos viviendo.
¿Elegiremos lo contrario de este paradigma ?


